PALO AL ALCALDE MORENO


A finales de este mes, la gran mayoría de alcaldes y gobernadores cumplen sus primeros dos años de gobierno. Esta "meta volante" del mandato que va por la mitad, da oportunidad para hacer balances de gestión y analizar las administraciones locales.

Dada la importancia de la Alcaldía de Bogotá como el segundo cargo más importante de elección popular, CAMBIO hizo un sondeo entre los 45 concejales de la ciudad y contrató una encuesta a Opinómetro-Datexco para calificar el desempeño de Samuel Moreno en cinco áreas clave: movilidad, seguridad, educación, salud y vivienda. Son sectores que no solo cuentan con músculo burocrático para ejecutar políticas, sino que enfrentan grandes desafíos, impuestos por el Plan de Desarrollo de la Alcaldía para el cuatrienio.

Por otra parte, dados los numerosos escándalos alrededor de licitaciones, llamados de alerta de organismos de control y de la oficina del Zar Anticorrupción, y procesos judiciales contra altos funcionarios, en la encuesta fue incluida una pregunta sobre corrupción.

Para lograr opiniones totalmente libres del Concejo Distrital, cuyas mayorías apoyan a Moreno, la encuesta se hizo por escrito y los concejales la respondieron sin dar su nombre.

Sobra decir que dado que tienen mayor conocimiento de la marcha de la ciudad y de la administración que el bogotano promedio, la calificación que hacen de la gestión del Alcalde se acerca más a la realidad que a la simple percepción de un ciudadano del común. La encuesta de opinión fue hecha el 8 de diciembre en 400 hogares mediante entrevista telefónica.

La primera conclusión del sondeo a los 45 concejales es que coinciden con los resultados de otras encuestas de percepción ciudadana, por ejemplo con el programa 'Bogotá, cómo vamos'. En esta libreta de calificaciones de la Alcaldía de Moreno solo aparecen aprobadas dos asignaturas, educación y salud, con la misma calificación: 3.55. Los encuestados por Opinómetro le dan 3,46, pero en salud rajan la gestión de la Alcaldía: 2,61.

En el resto de materias, la Alcaldía se raja de manera apabullante. En movilidad los concejales la desaprueban con una nota de 2.48 sobre cinco, y la opinión con 2,35. Todo indica que los esfuerzos que ha hecho Moreno en el segundo año de mandado para consolidar lo que algunos han llamado el 'kit de la movilidad' -metro, TransMilenio y Sistema Integrado de Transporte Público-, o no los reconoce o no los perciben ni los concejales ni los ciudadanos. Hay una brecha entre las ambiciosas metas de la Administración y las dificultades para ejecutarlas -los anuncios oficiales no se traducen en resultados tangibles-. Y a esto habría que sumarle los recientes escándalos sobre las licitaciones de los semáforos y del Sistema Integrado. La Alcaldía cierra mal un año que podría haber sido el de la movilidad.

En la siguiente materia, seguridad, los ediles rajan a Moreno con 2,37, y los ciudadanos lo hacen con 2,42. Pese a que las cifras oficiales de homicidios reflejan estabilidad, en materia de percepción de seguridad los indicadores se han disparado, cuestión que también reflejan estudios de la Cámara de Comercio de Bogotá, según los cuales una creciente proporción de capitalinos siente que la ciudad, el barrio, las calles y el transporte público son más inseguros que en años anteriores.

Las asignaturas más bajas son vivienda y corrupción. Los ediles rajan a la Alcaldía con 2,22 en la primera, y los ciudadanos con 2,96. Unos y otros coinciden en que, en materia de vivienda, la gestión de los dos gobiernos del Polo ha sido pobre, aunque este año la Administración tiene logros para mostrar como el proyecto Nuevo Usme con 10.500 unidades. Sin embargo, parece pesar más el rezago de seis años de lenta ejecución.

Corrupción

En cuanto a la delicada área de lucha contra la corrupción, los concejales le dan una 'palera' al alcalde Moreno, consideran que su gestión es muy pobre y la califican con 2,0 -la calificación más baja-, mientras que los ciudadanos le asignan un 2,46.

La pregunta que surge tras este examen de final del segundo año es si el pobre desempeño de la administración Moreno afectará al Polo Democrático en su conjunto, de tal forma que en las próximas elecciones le pase cuenta de cobro. Y esto tendría que ver, sobre todo, con la corrupción que hoy es percibida como muy alta tanto por el mundo político del Concejo, como por la opinión ciudadana. Si algo le exigen las bases a un gobierno de izquierda es la transparencia.

Por eso 2010 se presenta para la administración Moreno como un año de cambio y de redoblar esfuerzos para mejorar su gestión en las diferentes áreas, pero sobre todo para enviar inequívocos mensajes de cero tolerancia a la corrupción o comportamientos indebidos. Lo que está en juego es la capacidad de Moreno de dejar abonado el terreno para un tercer mandato de la izquierda en Bogotá.

(Vea el articulo completo en www.cambio.com.co)

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