¡Ojo con el Mamerto!


Colombia está llena de bichos. Alacranes, arañas, avispas, culebras, jején, lagartijas, mariposas negras, moscas, murciélagos, pulgas, ratas, sapos y zancudos atacan o importunan a quienes habitan en el campo y la ciudad. Tan crítica ha llegado a ser la situación que a la Casa de Nariño han entrado elefantes y al Congreso han llegado micos y sabandijas llevadas por Moreno de Caro. Pero estos animales nunca han sido más peligrosos que las musarañas de los políticos.

En casi ninguna casa faltan el flip o el repelente, necesarios para ahuyentar las alimañas. Hay quienes fumigan las habitaciones horas antes de acostarse, para prevenir ataques de los bicharracos, e instalan anjeos en las ventanas para evitar la entrada de batracios inesperados.

Pero a pesar de estas prevenciones los colombianos aún tenemos que soportar los ataques del mamerto, un bicho raro que habita en tierra caliente, clima templado y hasta en el páramo. Este animal existe en la ciudad y en el monte. El montañero es reconocido como el más salvaje, debido a sus ataques feroces a individuos inocentes y desprevenidos. El otro es menos peligroso y se le conoce como mamerto doméstico, porque vive con sus progenitores aun después de los 30.

La mayoría de colombianos ha sufrido algún ataque de este animal. El de monte nunca ataca solo y de frente, lo hace en manada y acomete a su víctima cuando está descuidada. También usa las modalidades de secuestro y extorsión y habita cerca a los cultivos de coca, marihuana y amapola, de los que se alimenta.

El doméstico asalta en tertulias literarias, cineclubes, universidades estatales, cafés bohemios, bares con precios módicos y a la salida de obras de teatro. Se ha detectado que tiene una forma de ordenarse socialmente y por lo general se organiza de forma no gubernamental.

El de monte, o ‘Mono Jojoi’, como le dicen en el campo, por lo general hace mucho ruido y sus ataques son devastadores. El último caso fue el de La Gabarra, donde feroces (Farcus Milicius Mamertus - nombre científico) mataron a varios trabajadores de una finca cocalera.

El doméstico (Leninius Marxitus Mamertus) hace mucho ruido cuando se defiende, por lo general lanzando piedras, y se caracteriza por ser silencioso cuando le conviene. Amnistía Internacional, la Asociación Colombiana de Juristas, el Cinep, el Colectivo de Abogados y Redepaz pueden dar cuenta de eso, pues se han especializado en esta materia.

También se ha detectado el mamerto híbrido (Infiltradus Mamertus) de difícil identificación por ser, aparentemente, inofensivo como el doméstico, pero realmente salvaje como el de monte. El mamerto no es un animal autóctono. Al parecer fue traído, hace unas cuatro décadas, desde Rusia o Cuba hasta Marquetalia, donde se alimentaba de cerdos y gallinas. Infortunadamente agentes del Gobierno se percataron de la situación y trataron en balde de exterminarlo y provocaron que los pocos especímenes se escaparan y se expandieran por el país.

Sin embargo, después de 40 años, parece que en Antioquia apareció la pócima para acabar con los mamertos, o por lo menos con los de monte. Se trata de Uribius, una preparación potente, que trae dosis de glifosato, que hasta el momento, dicen, ha dado buenos resultados. Lo malo es que hay que fumigar, fumigar y fumigar para que sea efectivo y aún no se conocen los efectos colaterales que tanto uso pueda tener. Yo soy escéptico y no creo en fórmulas mágicas, así que aún no he optado por el Uribius. De lo que estoy seguro es de que no aguanto a los mamertos, pues hay que estar atento, ya que se hallan en todos lados. ¡Que Dios nos libre de estos bichos inaguantables!.

Los Izquierdosos


La reflexión de hoy busca analizar el comportamiento de aquellos colombianos que se consideran próximos a la Izquierda política, pero que en el fondo lo que esconden son sus fracasos y su incapacidad para obtener sus propios logros. Aún más, por ratos, parecen ser vendedores de baratijas inútiles como las ideas que proponen. Cuando se escucha hablar a un izquierdoso, no se oyen planteamientos propios, sino todo lo contrario; sus pronunciamientos parecen obedecer -en todos los casos- a un libreto aprendido de memoria. El discursito que manejan estos personajes es el mismo. Existe unanimidad al referirse a temas de interés nacional. Sus diatribas son las mismas, inclusive, los epítetos que usan para atacar a cualquiera que no pertenece a esa logia son iguales. El izquierdoso siempre se ha caracterizado por ser teórico. Ellos, por lo general, se la pasan filosofando sobre discursos anticuados y revaluados. Sus preocupaciones por los problemas que aquejan a la sociedad, no son reales, sino que van encaminadas a tapar sus propios problemas. Muchos de ellos no son más que holgazanes con ínfulas de intelectuales.

El problema del izquierdoso es que piensa que la sociedad le debe por su suerte. Su incapacidad por obtener logros personales lo lleva a despotricar de todo aquel que lo hace. De ahí, que dentro de su discurso, el izquierdoso, siempre apela al odio de clases. Estos personajes piensan que la sociedad debe preocuparse por ellos, piensan que son el centro del mundo. Por eso, cuando se lee que los izquierdosos están preocupados por la suerte de la economía: Causa risa. Sus planteamientos son “pura paja”. Su discurso baladí y aprendido de memoria es tan rancio como inútil. En otras latitudes, en donde parieron estos discursos, han sido revaluados. Allá, llegaron a la conclusión que estos modelos lo que logran es convertir a la sociedad en holgazana. Si se buscan los supuestos logros de estos modelos no los hay. Estos izquierdosos son los que salen en las protestas a rayar paredes y a destruir la propiedad privada. Ante su incapacidad, de generar riqueza por sus propios medios, destruyen lo que a otros sí les ha costado trabajo conseguir. Lo más triste de la actitud de los izquierdosos es que muchos han muerto esperando que les llegue el milagro del cielo y les cambie sus vidas. Muchos viven ilusionados que los grupos terroristas lleguen al poder para que cambie su suerte. Es decir, ellos por su mediocridad no pueden conseguir nada, entonces piensan que si sus camaradas logran el poder ellos van a salir de la pobreza y van a disfrutar de los lujos. En pocas palabras, estos izquierdos son vida fácil. Ellos apelan a la ley del menor esfuerzo. Sus vidas transcurren en un oasis de delirios. El izquierdoso no es capaz de construir sino de destruir. Su discurso no va dirigido a crear unidad sino a desunir.

Piensan, en su delirio, que ellos son los elegidos. Que a ellos la oportunidad no les ha tocado a la puerta. Debe ser, sumamente, triste esperar las migajas que les ofrecen los modelos rancios que les ofrecen sus líderes ideológicos. Por ratos, su forma de vida se parece a las mascotas de los hogares, las cuales, siempre están sujetas a los caprichos del amo. Los izquierdos, con el cuento de que piensan diferente, queman sus vidas luchando por algo utópico e irrealizable. Casos como los de Cuba son una muestra fehaciente de la falsa ilusión en que viven sumidos los izquierdosos.

Hoy, la isla está sumida en una pobreza peor que la que tenían en la época de Batista. Hoy, la isla es un espejo al cual, los izquierdosos, temen mirarse. Esa es la cruda realidad de su ideología. Realmente, al izquierdoso no le preocupa la suerte de los demás. A, él, no le preocupa los problemas sociales, todo lo contrario, su única preocupación es que haya personas que sí sean capaces por sus propios medios de salir adelante. El deseo del izquierdoso es que todos vivan en la misma miseria en que viven ellos por su incapacidad. No se entiende de otra manera la actitud de estos personajes. Su actitud enfermiza de querer que a todo el mundo le vaya mal los lleva a oponerse a cualquier avance. Por eso, en los países en que se les ha suministrado un poco de la pócima maldita que ellos formulan, el retroceso de esos países es total.

El izquierdoso se resiste a creer que el problema es él y no la sociedad. En su mundo, piensa que todo se lo merece, pero no ofrece nada a cambio.

Hoy, queda como anillo al dedo para esta reflexión, aquella frase del ex presidente de Estados Unidos, John F. Kennedy, cuando en un discurso dijo: “No te preguntes qué puede hacer tu país por ti, pregúntate que puedes hacer tú por tu país”. Así que, la única felicidad del izquierdoso es creerse superior a los demás por pensar en contravía de la realidad. Ellos, son felices porque se consideran los incomprendidos. Muchos vivieron en nuestro país atizando falsas ilusiones. Dentro de su pequeño mundo soñaron con ser la casta de los elegidos una vez sus camaradas de la manigua se tomaran el poder. Muchos de ellos creyeron que la sociedad era la mala y ellos los buenos. Por eso fustigaron a todo aquel que pretendió devolverle la felicidad al pueblo colombiano. Muchos de ellos se creyeron el cuento de que eran los intelectuales mientras los demás eran los ignorantes. Muchos de ellos dilapidaron sus vidas en una causa perdida.

Por último, el izquierdoso no tiene autoridad moral para pronunciarse sobre temas sociales. Ellos, sólo buscan exacerbar los ánimos de la sociedad. En el fondo no les conviene que el país prospere. Los últimos años, que se han vivido en este país, han sido un tormento para los izquierdosos. El retroceso de sus camaradas les hizo alejar la ilusión que mantenían de ser mantenidos del poder.

La ñapa: Cada día los desafíos de alias Teodora hacia el pueblo colombiano son mayores. Ella se siente respaldada por los miembros del Olimpo colombiano. Ella sabe que es la consentida de los dioses colombianos. Ella sabe como halagar a los seres superiores en que se han convertido los magistrados de la Corte Suprema de Justicia.