ROMPIENDO EL SILENCIO


El debate sobre la conveniencia o inconveniencia de un nuevo periodo uribista está más que superado. De nada sirven las baladronadas de unos rabiosos opositores, ni las “sesudas” columnas de ciertos opinadores desafectos a la Seguridad Democrática, ni los alaridos desesperados de unos palidecidos mamertos que lloran los golpes mortales que ha recibido la banda de asesinos mafiosos por los que sienten reverencial respeto y admiración. Decíamos que nada de ello es útil ni efectivo frente a los cinco millones de colombianos que libre y espontáneamente firmaron las planillas que respaldaron el proyecto radicado en el Congreso.

La discusión debe ser abordada por partes. Como primera medida, corresponde la evacuación parlamentaria del texto. Se percibe que la bancada de Gobierno, incluida una buena parte de Cambio Radical —partido con precandidato propio—, se inclinará por el voto favorable. No obstante, en el Capitolio hay cierto escepticismo por cuenta del silencio presidencial.

Algunos legisladores creen que no tiene sentido darle trámite si en Casa de Nariño el mutismo continúa imperando, desconociendo que difícilmente el Presidente va a referirse al asunto, simplemente porque no le corresponde hacerlo.

El Ministro del Interior es quien debe pellizcarse. Es sabido que en la política muchas veces es mejor moverse entre bastidores, sin que las posiciones sean ostensibles, pues eso puede dificultar acuerdos posteriores con sectores antagónicos.

Sin embargo, el asunto entre manos merece una posición definida. Las mayorías están ahí, listas a votar. Algunos opositores, conscientes de que posiblemente sus propios electores están dentro de los cinco millones de firmantes, también han manifestado estar de acuerdo con la iniciativa.

Sólo falta que el ministro Valencia dé el disparo de largada, defendiendo públicamente el espíritu de la propuesta ciudadana: que el Presidente pueda ser candidato en 2010.

Hay quienes dicen que la crispación será absoluta cuando el Gobierno rompa su silencio. No lo creo, pues la tendencia a aumentar el calibre de la artillería que la oposición utiliza contra el Presidente es irreversible. Por lo tanto, le corresponde al ministro Valencia comenzar a pronunciar discursos a favor del referendo, enfrentando el debate con integridad democrática. Él sabe que tiene las de ganar porque el pueblo, que es el Supremo, estará apoyándolo.

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Insólita la reacción del presidente de la Corte Suprema cuando esta semana un funcionario de seguridad quiso confirmar que él era quien estaba en el interior del vehículo en el que ingresaba a un acto de la Policía Nacional.

En tono de berrinche ha dicho que en adelante no asistirá a ningún evento donde esté el Presidente. Con semejante amenaza, quedamos notificados: la próxima vez que sea requisado por los agentes de un aeropuerto, el doctor Ricaurte anunciará urbi et orbi que en su vida se volverá a montar a un avión.

Ernesto Yamhure (ernestoyamhure@hotmail.com)